La importancia de la vivienda: Un nuevo día para Carmelita y su familia



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La importancia de la vivienda: Un nuevo día para Carmelita y su familia

La importancia de la vivienda: Un nuevo día para Carmelita y su familia

Antes vivíamos en cartón y nos mojábamos toda la noche y a veces yo le tenía miedo a los truenos por que se oían bien cerquita

Carmelita

Desde que somos niños nos gusta creer que hay un lugar donde podemos sentirnos seguros, es por eso que jugamos al cuartel secreto de los espías, al club de Tobi o a la casita. El refugio formado por unos cojines, una cobija colgada o la mesa del comedor cubierta con sábanas; no eran sino rústicas imitaciones de lo que para nosotros sería una vivienda, todo aquello se convertía en el sitio de reunión de los intrépidos exploradores, los soldados espaciales o nuestra familia imaginaria.

Lo cierto es que para muchas familias mexicanas, la posibilidad de adquirir una vivienda, jamás estará a su alcance

Carmelita tiene 8 años y vive en el estado de Tamaulipas, hasta hace unos meses, su mayor temor era la lluvia.

Cuando su familia llegó a Tamaulipas, únicamente contaban con su terreno, aún no había luz, ni agua y no contaban con una vivienda, sin embargo ya tenían un hogar.

Al principio levantaron un refugio con lonas para poder protegerse del clima, pero no duró mucho ya que era muy frágil; un poco después lo transformaron en casa “mejor”, construida con láminas de cartón y madera ¡y aun así! el clima continuaba ganándoles la batalla, pues las altas temperaturas y las lluvias constantes aún eran un problema en su vida, y los trastes resultaban insuficientes para cubrir las goteras en su casa y los moscos eran demasiados para cubrirse.

Esos días, Carmelita y su hermano Emanuel se enfermaban muy seguido por la constante humedad y lo más complicado era sacar a Emanuel de casa, ya que las calles se llenaban de lodo.

Hubo un día con un fuerte aguacero, y su mamá cuenta:

Yo veía que él se reía en la noche y dije ¿De qué se ríe Emanuel? Pues es que estaba bien mojado, Todo mojado desde la cabeza hasta los pies, y él riéndose porque pensaba que…pues que era como un juego.

Carmen

Carmen, tuvo que viajar a Tamaulipas desde Veracruz ya que Emanuel necesitaba una cirugía en sus pies, sin embargo antes de llegar a Altamira, estuvo en diferentes estados de la república, buscando soluciones para que su hijo pudiera estar mejor. En este viaje fue en dónde conoció a Ernesto, que desde ese día, se convirtió en el ángel guardián de la familia.

Ernesto es un padre ejemplar, ya que ama a su familia, y en tiempos difíciles siempre encontró la manera de sacarlos adelante. Como el día en que Emanuel tenía una consulta y no tenían dinero para el pasaje al hospital, entonces se las ingenió para convertir su triciclo en el que todos los días vende troles y elotes en un medio de transporte para Emanuel y así llevarlos hasta el Hospital Civil de Madero Tamaulipas.

Carmelita siembre ha buscado que a su hermano se le trate con respeto y no entiende por qué algunas personas se le quedan viendo de forma extraña o se ríen él. Ella siempre dice:

¡No! si mi hermano es como nosotros. Él no puede hablar y eso pero mi hermano si entiende

Carmelita

Ella cree firmemente que su hermano tiene una meta en esta vida, él hará algo que nosotros podemos hacer con mucha facilidad, ella sabe que su hermano es especial y procura tranquilizar a su mamá asegurándole que siempre estará ahí para cuidar de él.

Para nosotros, una vivienda adecuada es aquella que cuenta con los servicios necesarios, la comodidad de su calidez, los espacios necesarios para la privacidad y evitar el hacinamiento; una casa que sea el refugio de una familia. En Hábitat para la Humanidad México entendemos la importancia de un piso firme, como el cimiento básico de una buena salud física y mental. Sabemos también que contar con espacios para cada actividad hace una diferencia fundamental, pues la privacidad reduce en gran medida el estrés y los conflictos. Por eso preferimos hablar de unavivienda adecuada, hecha con materiales fuertes y originarios de cada comunidad; una vivienda propia y segura capaz de restaurar el bienestar y los valores más elementales de una familia.

No todos tenemos la fortuna de vivir cada día esa sensación reconfortante, ese suspiro justo después de cerrar la puerta al entrar en nuestras casas, cuando casi podemos dejar los problemas fuera; ese alivio que sólo sentimos cuando estamos allí, donde están todos los que importan, a quienes queremos proteger, los seres que amamos… nuestra familia de verdad.

Conoce la historia completa de Carmelita y su familia:

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